martes, 2 de octubre de 2012

Me ha hecho poeta la vida.






Escribo, porque me gusta leer. La lectura me llevó a la escritura. El deseo de mejorar o cambiar las historias que leía y que hubieran podido ser narradas de otra forma o escritas con otras palabras, me hizo empezar a escribir las cosas como las sentía o veía. Estaba comenzando mi largo camino hacia la poesía. 

Cuando ya se lleva un largo tiempo de lector, hay un momento en que se siente la necesidad de escribir las historias que pueblan la mente de uno y que quieren volverse palabra. Es en ese momento en que empecé a ser escritor.

Llegué a la poesía más por azar que por desearlo. Así también he hecho con toda mi vida. Podría parecer un caos, pero no lo es. Envidio a las personas que saben qué quieren en la vida. Yo soy de los que sé que no quiero en la vida. Lo demás me ha llegado o pasado de largo sin saber yo muy bien porqué.

Mi primer contacto con la poesía fue más bien negativo. En casa de una tía abuela en los cumpleaños un tío con ínfulas de declamador recitaba los poemas de Lorca. Y yo un niño de siete años sentado en las escaleras cercanas a la sala donde mi tío declamaba, en compañía de mis primos luchaba por no morir de risa. Esa forma de expresarse nos parecía increíble y absurda.


En la adolescencia con un amigo descubrimos a Becquer y sus sonetos. Estos nos sirvieron para describir y entender los primeros amores que tuvimos. Fue una delicia soñar con ellas y leer los poemas de Becquer.

Como dijo Miguel Hernández "Me ha hecho poeta la vida".

martes, 25 de septiembre de 2012

Los salarios de los congresisitas del país más injusto de la región.







¿Cuánto nos cuestan los congresistas en Colombia?


1º- Sueldo básico de un Congresista: $5.088.646.oo, mensuales.
2º- Gastos de Representación de un Congresista: $9.046.485.oo, mensuales.
3º- Subsidio de vivienda de un Congresista: $5.496.999.oo, mensuales.
4º- Prima de bienestar y salud de un Congresista: $ 1.413.508.oo, mensuales.

Total devengado: $21.045.638.oo, mensuales. (Veintiún millones, cuarentaicinco mil seiscientos treintaiocho pesos).

Es importante resaltar que la anterior cifra no incluye:

1º- Prima de mitad de año
2º- Prima de Navidad
3º- El nombramiento de un equipo de colaboradores, como mí­nimo cinco, dentro de las llamadas: UTL, Unidades de Trabajo Legislativo.
4º- Esquema de Seguridad
5º- Tiquetes aéreos nacionales e internacionales.
6º- Servicios de telefoní­a nacional e internacional.
7º- Derechos de franquicia nacional e internacional.
8º- Un vehí­culo blindado con conductor, libre de combustible.

Según el columnista Uriel Ortiz Soto, en su artí­culo "Cuánto cuesta un congresista", del diario El Espectador, un congresista teniendo en cuenta las variables anteriormente nombradas, cuesta un total $83.333.333.oo mensuales a los contribuyentes, es decir a usted y a mí­.

Tomando como base esta cifra, anualmente un congresista cuesta aproximadamente 1.000.000.000 (mil millones de pesos) y teniendo en cuenta que su periodo de estancia en el congreso, es un cuatrienio, serí­an4.000.000.000 millones de pesos (cuatro mil millones de pesos), el costo total de un solo congresista para los contribuyentes.


Por otro lado, en Colombia el salario mí­nimo en el 2011 es de 535.600 pesos y el subsidio de transporte es de 63.600 pesos. Haciendo una simple división encontramos que con el sueldo de UN congresista ($21.045.638.oo) se le podrí­a dar trabajo a 39 trabajadores colombianos (recordemos que son 268 congresistas y hagamos cuentas).


Datos tomados de http://www.revistagobierno.com/portal/index.php/economisa-y-negocios/ambito-nacional/5634-especial-el-costo-de-los-congresistas-colombianos








Quién es pobre y quién es indigente en Colombia? 
  • Se considera indigente una persona cuyo ingreso mensual esté por debajo de $120.588. 
  • También se considera pobre un hogar conformado por cuatro integrantes, cuyo ingreso mensual se ubique por debajo de $1'125.536. 
  • Ese mismo hogar se clasifica en la categoría de indigente si su ingreso mensual es inferior a los $482.352, según el informe del Mesep, que integra El Dane.


Pobres e indigentes 

Los pobres en Colombia suman 19'899.144, en tanto que las personas que están sumidas en la pobreza extrema o indigencia suman 7'159.172. 

Así mismo, la desigualdad, medida a través del Coeficiente de Gini, bajó de 0,589 en 2008 a 0,578 en 2009. 

La ciudad con mayor número de pobreza es Manizales, con 45,4%. Bogotá tiene 22% de pobreza. La ciudad con menor pobreza es Bucaramanga. De igual forma, la ciudad con mayor pobreza extrema o indigencia es Manizales, con 11,7%. Bogotá tiene 4,1%. La que menos registra este fenómeno es Bucaramanga con 2,2%. 

El informe destaca que las reducciones más importantes de pobreza, entre 2008 y 2009, se presentaron en Bucaramanga, Ibagué y Manizales, mientras que Pasto, Pereira y Cali presentaron los más altos incrementos. 


Datos tomados del periódico El País de Cali.




























lunes, 24 de septiembre de 2012

La vida consiste en escapar de una celda que odiamos







 „La vida consiste en escapar de una celda que odiamos, hacia otra que todavía tenemos que aprender a odiar”.
Franz Kafka



Resulta que uno sabe que la felicidad siempre está de paso. Que se va apenas está llegando. Que la vida es lo que sucede mientras regresa la felicidad. Que uno no puede hacer nada para encontrar o evitar la felicidad.
La sabiduría es algo que el tiempo le regala a uno a punto de tristezas. Las decepciones son la suma de recuerdos que nos deja la vida. Lo único cierto es que todos sin excepción no somos felices por mucho tiempo. Vivimos pensando en ella, pero ella vive pensando en irse.
Todos tiritamos de tristeza mientras reímos. Salimos de rumba para ver si la felicidad se apiada de nosotros y nos saca a bailar. Pero no, la felicidad no visita esos antros de mala muerte donde con afán la buscamos.
Así que hoy me he despertado con esa tranquilidad que da el saber que la felicidad es como la lotería: nunca le toca a uno. Pero que a otros parece que sí les ha tocado. Desayuno leyendo el periódico. Siempre dicen lo mismo y los temas se repiten año a año. El periódico por eso se puede leer cuando uno quiera que siempre es de actualidad.
Desayuno café y croasán como todos los días. La rutina es mi forma de vida. Me salva de tener que pensar. Pensar es a ratos una tortura. Imaginarse el mundo que hay fuera de uno puede ser doloroso. Me gusta quedarme agazapado dentro de mí y observar todo de lejos, desde la comodidad del que sabe que nada ni nadie lo toca. Las tragedias, los muertos, las bajezas son siempre iguales. Los seres humanos no cambiamos. Cambia la tecnología.
Con el amor nunca he tenido suerte. Muchas promesas, sonrisas y besos, pero nunca nadie me tomó de la mano por más de un par de días. No creo que el amor sea la solución de la vida. Más bien es un problema para la vida. No lo digo con amargura. Lo digo, porque es lo que he visto en los días de mi vida.
La felicidad es una quimera, es una fiesta a la que uno nunca está invitado. Es el otro lado de la realidad.
El amor es una estación, pero no el viaje. La felicidad que trae el amor se va de repente. Con el tiempo he aprendido a saber desde antes en qué momento el amor se ha despedido de mí aunque siga ahí mirándome con ojos enamorados.
Resulta que hoy me he levantado dispuesto a vivir sin la felicidad, porque hay muchas cosas que hacer y lo que yo no haga, nadie lo hace. 
No me dan ganas de escapar de mi destino.


martes, 4 de septiembre de 2012

La soledad nos habita









La soledad está aquí, entre nosotros, somos nosotros. En ti, en ella, en él, en ellos, en mí, en todos. Al principio de la vida, durante y al final de ella nos acompaña no importa donde estemos, adonde vayamos, cuan rápido andemos o cuan despacio vivamos. La soledad nos habita. Allí está ella, nuestra soledad. Nuestra única y verdadera compañera de la vida. Nuestra mejor amiga. 



La soledad es a veces lluvia que cae en mitad de los sueños  o un sol abrazador de verano que asfixia la tristeza de la tierra. Es una ciudad con sus mil ruidos, su sinfín de colores y el bullicioso espectáculo de la vida que nos envuelve. Es una flor en un mundo de flores. Es una gota de agua en el mar. Es una mariposa en el árbol o el último pájaro de una bandada en vuelo hacia al sur a finales del otoño. Es una playa interminable de arena fina frente al mar Báltico y son todos los días monótonos que pasan de largo frente a nosotros en algún momento de la vida.

La soledad es ese instante en que mi memoria despierta en ti y te devuelve a la vida; y me recuerda el placer de ser tuyo, la alegría de mi piel bajo tus manos y la emoción de volverte a ver. En mí hay  sueños que no te olvidan y me tienen condenado a sentirme solo. Solo en medio de la soledad.

El tiempo es eterno








El tiempo es eterno. Nosotros somos pasajeros, efímeros y fugaces. No alcanzamos a llegar, cuando ya nos vamos. Siempre estamos partiendo. La llegada es la partida. 

Todo lo que logramos lo volvemos a perder. Por un instante nos es dado la felicidad, el éxito, la gloria y el amor. Luego, todo se va, se acaba, se transforma, se disuelve. Y ya no es. Así es nuestra vida. 

Pero el tiempo queda. Enorme, inconmensurable, eterno, ilimitado. El tiempo es espeso, denso y nos envuelve del todo hasta aplastarnos. 

El tiempo nos deshace. Nos devuelve a la nada. Nos recuerda que estamos acá por un instante de amor y nada más. 

miércoles, 29 de agosto de 2012

El extranjero y la libertad






Yo no comencé a ser extranjero en Alemania. Empecé a ser extranjero desde muy niño. Al sentir que entre los otros y yo había una frontera invisible, una línea divisoria entre la forma en que yo percibía el mundo y la de los otros. Donde más a gusto me siento es en mí mismo. Ese inmenso territorio que es mi mente es mi verdadero hogar. Es el único lugar del universo donde no me siento extranjero. No es que no me gusten los otros, al contrario, me encantan. Pero hasta cierto punto. Y es en ese punto en que comienza la frontera entre ellos y yo. A mi yo sólo entran, y solo a ratos, los que conmigo son. Los demás que, también respeto y estimo, esa multitud que conforma la mayoría, me hacen sentirme extranjero entre ellos. Aunque hable la misma lengua, coma lo mismo, sienta de manera similar y en mi mente habiten los mismos sueños, miedos, incertidumbres y experiencias, no somos iguales. Hay diferencias. Una de ellas es mi imposibilidad de aceptar como legitima la autoridad de otro. La única autoridad que respeto y acepto es la autoridad que nace del conocimiento, del dominio de un oficio, de un arte o de un tema. Y aun así el derecho a disentir permanece. Porque nunca debemos olvidar que la equivocación es connatural al ser humano. Ahí es donde me vuelvo extranjero, en ese momento en que alguien que tiene autoridad quiere obligarme a aceptar su verdad, no porque tenga razón,  sino porque ella o él tienen poder. La mayoría se siente a gusto con esa forma tan arraigada de convivir. Yo no. No soy inferior a nadie ni superior. 

Tengo el deber, más que el derecho, de vivir en mis propios términos y, si alguien quiere obligarme a cambiar mi manera de pensar y de vivir, se enfrentará a mí y a mi capacidad de argumentar, de razonar y de ver el mundo. No siento que los seres humanos seamos libres. La libertad nos sirve de meta conceptual inalcanzable para buscar ser más nosotros. Tampoco he sentido por ello que seamos esclavos. Más bien es que nacemos limitados y está en nosotros agrandar el espacio mental en el que nos podemos vivir. Esa es la única libertad que pienso realizable.

Rechazo con todas mis fuerzas esa libertad que esgrimen algunos para esclavizar a otros, para robarlos, para matarlos, para dar rienda suelta a la barbarie a nombre de la libertad. Todos sabemos quiénes son. Por ello no es necesario citar nombres. Sólo hay que leer la prensa de vez en cuando y encontraremos a esos predicadores de la libertad.

sábado, 25 de agosto de 2012

El regreso del poeta













Llegué de noche a Lesbos. Con cielo despejado y el universo mirándome desde las estrellas. La isla emergía desafíante del mar -como en el tiempo de los alceos- frente a la costa de Turquía. Parecía que quisiera comérsela. El Mar Egeo negro y ciego gemía una y otra vez contra la costa. Volvía a la isla cargado de tristeza, incertidumbre y enamorado.

Mitilene dormía. Sus calles y casas también se habían desocupado y reposaban silenciosas esperando el nuevo día. No se oía nada salvo mi soñar. Llevaba en mí la imagen de una mujer hispalense de ojos como atardeceres y piel suave como los vientos entre los olivares.

Había abandonado la vida que había llevado por mucho tiempo y decidido seguir mi destino, y ser poeta. Regresaba a la isla en busca de sosiego e inspiración para volver palabra lo que que había visto y sentido en ese viaje incierto que es la vida. Volvía a la isla por mí, por los dos. Aunque ella me soñaba a orillas de otro mar. Mientras caminaba en mi mente resonaban las palabras del Talmud.

“Si yo no soy para mí mismo.
¿ Quién será para mí?
Si yo soy para mi solamente,
¿ quién soy yo?
Y si no ahora ¿ cuándo?”

Con ellas me daba valor, porque no hay nada que produzca más miedo que ser uno mismo. Al fin, ser uno mismo. No ese vivir como si lo que nos es impuesto fuéramos nosotros. Sino dejar de  ser lo que no fui, soy o seré, y al fin vivir, vivir lo que soy: un poeta.