viernes, 10 de abril de 2015

Escribir amores



Una tarde me dijiste „Me encanta que me escribas amores en la piel“. Y a mi me encantaba cubrir de besos tus pecas, desandar tu geografía en busca del cielo; volar hasta lo más profundo de ti y dejar libres mil pájaros enamorados. Pero más me encantaba cuando escribías tus sueños en mi vida, cuando tu mirada me envolvía de amores y yo me sentía el hombre más amado del mundo.


Hay tardes en que recuerdo que hace tanto no escribimos nuestro amor en la vida del otro.

lunes, 16 de marzo de 2015

Un amor que ya no es


Un amor
que ya no es,
es como un sol sin luz,
como un viento que no sopla,
como un mar sin agua,
como un día sin horas.
No es nada.
Ni siquiera tristeza.


lunes, 12 de enero de 2015

Para ella inventó el amor

Para ti siempre


La vio y se inventó el amor. El amor por ella. Inventó miradas. Y qué miradas, como si en los ojos de ella estuviera el cielo y un mar de estrellas donde él podría nadar la vida entera. Inventó sus manos, que se inventaron un lenguaje de caricias que pusieron a cantar su piel. Inventó los besos. Esos besos que se darían al atardecer en una playa lejana en que el verano se negaba a irse. Besos que querían ser el otro, ser eternos. Inventó palabras que sólo eran de ellos y música con la que podían recordarse en la ausencia. Inventó mariposas, estrellas y lagartijas que se escondían entre sus cuerpos cuando se amaban. Inventó tardes interminables, eternidades para quererse, espacios llenos de sueños para mirarse. Inventó un universo para los dos en el preciso instante en que la vio. 

sábado, 27 de diciembre de 2014

El gobierno más reaccionario de Alemania Federal





El gobierno más reaccionario que ha habido en  Alemania Federal  fue el gobierno socialista de Gerhard Schroeder y del verde Joschka Fischer, que impusieron la contrareforma laboral y social llamada Hartz IV.

Desde entonces han aumentado los pobres, la desigualdad y la injusticia social. Fuera de convertir en forma perversa y cínica a los desempleados en culpables o responsables de su desempleo.

Si ha disminuido el desempleo, es porque el mismo trabajo antes hacía uno ahora lo hacen 5 por el precio de medio.


Son las mismas reformas laborales que  los herederos del franquismo, el PP, pretenden imponer en España.

miércoles, 7 de mayo de 2014

Amamos ser mirados




 
La vida es un espectáculo. Tanto la tragedia como la comedia queremos vivirlas, ser parte de ellas. Nuestro mayor deseo es ver y ser vistos. Ser objetos del otro: que nos grabe en sus neuronas, que pasemos a formar parte de esa memoria y que su mirada se quede en nosotros.

Ser atractivos, seductores, irresistibles. En pocas palabras: vencer la indiferencia del otro. Hacer del otro parte de nuestra puesta en escena. Vivimos para actuar. Actuamos para ser. Y al ser somos vistos y vemos. La mirada nos une y nos motiva y nos lleva a ser. Inventamos guiones, personajes que cada mañana nos ponemos para salir a la vida y recoger miradas como aplausos. Cada mirada un aplauso, una confirmación de nuestro ser. Si no fuéramos vistos, no valdría la pena el diario vivir. Lo que no se ve, no existe. Existimos para ser objeto y sujeto de miradas.

La mirada es nuestra carta de presentación. Nuestro cuerpo es el lenguaje con el que nos comunicamos. La fuerza nuestra está en el atractivo corporal. El cuerpo no es otra cosa que la sensualidad vuelta piel, curvas, ojos, suavidad, sensibilidad, manos y piernas. Cuerpo que se deja observar, que vive para ser absorbido por los ojos de los otros. 


Más importante que tener alma es tener ojos. Que esos ojos distingan entre tantos egos, el movimiento ondulante de nuestro ego y las redes que lanza nuestra mirada al mar de miradas de los otros para pescar el alimento esencial de la existencia: atraer a otro, ser importante, imprescindible para ese otro que será nuestro.

Es con los otros que somos reales. La realidad es verdadera en la mente del observador. Objeto y sujeto de miradas, al fin. Constatar en los ojos del otro nuestra existencia, nuestra importancia, nuestra fragilidad, nuestra fortaleza, nuestra supervivencia. La vida se hace a punto de mirar, de observar, de aprender al otro. Memorizar sus gestos, su imagen, su sonido, su olor, apropiarnos irremediablemente y a conciencia del otro. Esa es la felicidad: compartirnos, entregarnos, ser a través del otro que nos regala su atención. Este juego del espectáculo no es apto para aquellos que no quieren ver.
No olvides que necesitamos ser mirados para ser eternos.



Un día, amor, recordarás que nunca fuiste tan hermosa como en mi mirada.

lunes, 12 de agosto de 2013

Cuando ya no sea


Quiero dejar de ser,
para ser sólo fuego en tu fuego,
lluvia en tu mar.



Cuando ya no sea ¿Seguiré habitando en tu memoria?


He llegado a la última etapa de mi eternidad. No sé si alguien me espera aún para amarme para siempre o si sólo habrán amores pasajeros. Tampoco  sé  de cuánto tiempo y fuerzas dispongo para ser.

Sólo sé que he llegado hasta este lugar de mis recuerdos donde ya se olvidan tantos ayeres y quedan sólo los inolvidables, los maravillosos y los dolorosos.

Sólo la memoria de mi vida, que siempre me acompaña, es lo que me queda.


Pero, cuánto daría en este momento por vivir de nuevo entre tus sueños.

martes, 11 de diciembre de 2012

Charla con Laura














-En el amor es como con el cometa Halley que pasa cada setenta y seis años y es posible verlo desde la Tierra por un momento. Si tú no sales en el instante, la hora y el día exacto en que es visible, sólo lo podrás volver a ver dentro de 76 años. Lo que te quiero decir es que ella se perdió la oportunidad de ver el cometa Halley que pasó por su vida. Tú ya me entiendes- me dice Laura a través del teléfono.

Sí que la entiendo, pienso mientras miro la nieve cubriendo de blanco el jardín. Me encanta ver el frío de la calle mientras estoy protegido detrás de la ventana en el calor de la casa. Laura me ha llamado desde París para avisarme sin preguntar que viene a visitarme. Después de casi dos años sin hablarnos, regresa a mí. Como el cometa Halley, pienso y sonrío.

-Sabes que siempre leo lo que publicas. Me gusta pensar que todo lo que escribes es pensando en mí como antes lo hacías. Ya sé que no es así, pero me gusta sentirlo así. Me di cuenta de que ahora último tus escritos han regresado a la tristeza, a la soledad. Me imagino que alguna ella te tiene así. Te conozco como si hubieras sido mío toda la vida. Es más creo que aún eres mío. De alguna manera el amor entre los dos nunca ha dejado de existir. Bueno, este fin de semana viajo a Colonia y nos podemos encontrar y charlar de los viejos buenos tiempos y de los nuevos difíciles tiempos.

Esta es Laura directa, clara y transparente. Al pan pan y al vino vino. Por eso me gusta desde hace tantas vidas. A mi cuerpo lo recorre una ola cálida de agradecimiento, de ternura. Me siento querido y protegido. Laura viene a verme. Y yo voy a ir a verla. Nunca dejaré de amarla.

-Me duele cuando te hacen daño. Te siento mío. Es así; creo que eres mío, que sólo eres para mí. Ya sé que no es así. Pero a ti no te desagrada que lo sienta. Estoy en París por un par de días y de negocios y de rumbas. Pero no me resistí a la tentación de llamarte y de ir a verte. Necesito verte, porque contigo me siento segura y bien. No te rías que es cierto. No todo es dinero, lo más importante es afecto, amor. Y yo lo sigo sintiendo sólo contigo. Me estoy declarando de nuevo. Lo siento. Pero no lo siento. Voy a verte y charlaremos de lo divino y humano que ha pasado en nuestras vidas desde la última vez.

Sigue nevando afuera y hace frío. El que se inventó la calefacción sabía qué es lo que necesitamos cuando el alma está triste. Decir el alma me causa gracia. Cuántos términos religiosos usamos en nuestro lenguaje diario. El catolicismo impregna nuestras vidas. Creyentes, agnósticos y ateos, todos estamos determinados por la religión. Lo cual no implica que seamos creyentes. Supongo que la pregunta exacta que se deben hacer los creyentes es si dios cree en ellos. Y lo dudo.

- No quiero que te sientas triste o dudes de ti. Sabes que eres maravilloso. De ti lo que más me gustaba era esa manera tan extraña, divertida y sincera de enfrentar la vida, los reveses y las derrotas. Para ti la vida siempre parecía sonreír con especial generosidad. No le tenías miedo ni siquiera al éxito. Me estoy burlando de ti. No mires así. Ya sé la cara que estás poniendo. Sabes lo que quiero decir.

Quieres decir que desde lejos notas que estoy mal y vulnerable. Me siento más chiquito de lo que soy. Nunca me ha gustado que los demás se apiaden de mí. Detesto mostrarme vulnerable frente a los otros. Pero bueno contigo todo es diferente. Eres un ancla que me ata a la realidad y al afecto. Eres mi amor.

Leo ese poema de Jorge Guillén que dice:

„Este volver a empezar
cada jornada sin ti,
esta sensación de mar
que navego y ya perdí...“

y así me siento en este momento en que no sé por qué me está dejando, se va olvidando de mí. Sus palabras lo niegan pero los hechos lo confirman. No me refiero a Laura, pienso en ella, en ese amor de hoy que parece casi ayer.

-No me gustan tus silencios. Amo tu risa fuerte, contagiosa y ruidosa de cuando estás bien. ¿Recuerdas cuando en San Andrés le dimos la vuelta a la isla a pie? En San Luis nos sentamos en un restaurante local y comimos la mejor langosta que haya probado. Si mal no recuerdo lo mejor fue el momento que juntos vivimos. Fue perfecto. Hablamos poco. Dejamos que nuestras miradas y manos hablaran por nosotros. Nunca te sentí tan cerca.

Lo recuerdo y sí, nunca me sentí tan cerca a ti. Pero también recuerdo que al final del viaje te fuiste del país y en veinte años no nos volvimos a ver. Ni una carta, ni una llamada, nada. Sólo el más doloroso y duro silencio. Y ahora me pasa algo similar. Cada vez se asemeja más a ese abandono. Ella no me ha abandonado, pero lo hará. Lo sé. Los hechos están ahí. Lo malo o lo bueno de la vejez es que no nos permite ilusionarnos. La vejez no engaña.

Amar sin medida y de tanto amar, agonizar y no morir nunca. Esa es la tragedia de quienes amándose ya tienen otra vida: encontrar el gran amor cuando ya otros han echado raíces en su corazón.

No ha dejado de nevar en Bonn. La voz con ese ligero y adorable acento extranjero de Laura sigue sonando en mis oídos. Después de tantos amores, de tanto tiempo, de tantos olvidos y horas perdidas, ella sigue siendo lo más parecido a una amiga. Pero la amo demasiado para ser sólo mi amiga.